
Biografía
Luis
Miguel Díaz González nació en Madrid (diciembre de
1964). Su afición por la creación literaria le permitió
elaborar trabajos varios, que han culminado, en el curso de la madurez,
en dos títulos: "Rosas de Laurel" y "Numen divino".
Como
dice la breve reseña biográfica escrita en la solapa de
este último, se confiesa autodidacta y ajeno a militancias, corrientes,
modas y escuelas.
Esas
son algunas de las cosas que huelgan si prestamos sincera atención
a nuestro sentir. No me interesan en absoluto, pero, dado que así
lo expreso, no quiero con ello ser ni parecer un tipo sobrado: admiro
la sencillez como una de las mayores virtudes, si no la mayor, en el ser
humano. La cual, a mi parecer, no tiene que ver con el saco de datos que
portamos todos y cada uno de nosotros, y que ha dado en llamarse cultura.
Cuando pienso en esto, evoco la entrañable imagen de mi abuelo,
que fue pastor para otros, no sabía leer ni escribir y murió
seguramente como un gran hombre. Y, en lugar de indignarme el porte ignorante,
arrogante y vano de los tipos sobrados y elitistas, intento sonreír
Ha
pasado levemente por la psicología y la sociología.
Me
aburre la verbosidad que hay en los estudios al uso. ¿Seré
yo aburrido y verboso?
Gustos
literarios. Es un placer no superado bucear en la palabra de Cervantes.
Me atrae mucho la rara personalidad de Kafka y la naturaleza de los submundos
que inventa. Me divierte y admira la genialidad y la sencillez de Miguel
Mihura. ¿Abigarrado? Gusto de otros muchos autores y libros, naturalmente.
Desde
el punto de vista, digamos espiritual, lo más puro que han leído
mis ojos es Krishnamurti.
Recomiendo su lectura y no su análisis. Krishnamurti fue un ser
excepcional, desconcertante. Nos hablaba desde otro lado. Pero no le acepto
como gurú. En absoluto, nunca. El se negaba tal atributo. Me sorprendió
e impresionó sobremanera el hecho de ver reflejada en sus escritos
y en su penetrante mirada mi independencia de toda religión y de
toda ideología.
Música
predilecta. En buena medida Paul
McCartney y sus Beatles.
A veces, mientras escucho aquellas melodías singulares, siento
que sus creadores bebieron el agua de mi propia fuente, e imagino que
fueron compuestas expresamente para mí
También, naturalmente,
gusto de otras muchas músicas.

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Krishnamurti
The
Beatles
Paul
McCartney
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