
Miscelánea
25 de mayo de 2008
La
del término medio es una fórmula hondamente reconocida en
mí. Hondamente..., eso quizá le debiera borrar el nombre
de fórmula. Funciona a la perfección, y frena y pone en
entredicho la alegría de juzgar y la sensación de autoridad
que uno observa encerrado en sus ideas. Pongamos cuidado, pues, y no echemos
de nuestro aseado espacio, tachándolo de guarro, a quien no se
lava, y reparemos en todas sus circunstancias -que, por cierto y probablemente,
no son salvoconducto de guarrería-; dejemos a los quijotes en su
quijotería, asidos a su realidad (¿por qué juzgamos
como irreales sus visiones?, ¿qué autoridad tenemos para
juzgar así, siendo el pensamiento y lo desconocido todo un universo
inconceibible en su infinitud?); dejemos a cada uno ante su altar, le
dé o no forma exterior a su reflexión. El término
medio es no lavarse y no molestar, creer en lo tuyo y no imponerlo a nadie;
no juzgar, pero evitar sin acritud ser molestado.
14 de enero de 2008
Por
fin me he decidido a estrenar esta sección, miscelánea (ha
sido un rincón poco valorado por mí; qué mal administra
uno su tiempo). Será una entrada breve en la que hablaré,
permítaseme, de mi libro. Hoy me ha llamado Cristóbal Martínez,
director del I.E.S. Gómez Moreno, Madrid, en el cual estudié
en tiempos. Le ha parecido bien mi NUMEN DIVINO y hará lo posible
por organizar un acto de presentación. Ciertamente me ilusiona
el poder tomar parte por unos minutos en la vida de la juventud estudiantil
y en el quehacer de los profesores en esa que un tiempo fuera mi casa.
Gracias, Cristóbal, por brindarme la oportunidad de transmitir
un mensaje.
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